Hoy ha sido un día extraordinario. He hecho algo que, probablemente, haré dos o tres veces en toda mi vida: me he mirado el ombligo. ¡Qué sorpresa más desagradable! En el mundo, hay dos clases de personas: las que tienen un ombligo-bulto y las que tienen un ombligo-hueco. Yo estoy en el segundo grupo y, por lo tanto, se me acumula pelusilla en el agujero. Todavía me da repelús cuando lo recuerdo...
He frotado un poco para ver si salía rápido. ¡Qué va! Parecía enganchado con pegamento. He tenido que utilizar unas pinzas para descorchar. Lamentablemente, sólo era el primer paso. Después de la primera capa de pelusilla, se ha asomado un pelo. Al estirarlo, se ha asomado un mechón. Mi sorpresa iba en aumento y casi me da algo cuando, después de estirar el segundo mechón, ha aparecido un hilo de color naranja. ¿Todo eso tenía guardado en el ombligo? ¡Me cago en mi anatomía! Nunca he me creído guarro pero quizás tengo que reconsiderarlo.
Es increíble. Después del hilo naranja, sale una hebra verde. Empiezo a sentirme como esos magos baratos que sacan interminables cintas coloradas por la boca. El hilo verde está como enganchado. Me da miedo estirar demasiado fuerte. ¿Y si me arranco el ombligo? Al final, me armo de valor y ¡zas! ¿Cómo puede ser? Me ha salido la cabellera de un click de Famobil. Y pensar que pasé mi infancia simulando que el grumete del barco pirata había sido atacado por una tribu indígena que extraía el cerebro a sus capturas...
Si esto hubiera terminado aquí, no me habría animado a escribir (qué olvidado tengo el blog, por cierto) pero es que ha habido más. Después de la peluca del click, me ha salido un caramelo Pez, un pin de Maguila Gorila, una tecla del Amstrad CPC 464, unas gafas de bucear, un chicle Cheiw de fresa ácida, una sierra de marquetería, una Botilde, un tebeo de El Capitán Trueno, el húmero del juego Operación, un recambio de tinta para Rotring, un Burmar Flax de cola, un cartabón y una moneda de 25 pesetas del Mundial'82. ¡Qué flipe!
¿Conclusión? Que me cago en mí por haber acumulado tanta mierda en mi interior. Pero también me cago en las chucherías de hoy en día. Y en los cómics en los que no terminan ganando los buenos. Y en los diseñadores de mascotas de ahora. Y en los transportadores de ángulos. Pero, sobre todo, me cago en el paso del tiempo. Ver todos esos recuerdos saliendo de mi ombligo me ha hecho recordar que me estoy haciendo mayor.
Me he quedado a gusto... Estoy mucho mejor.



Sinceramente, no hay nada mas repugnante que la pelusilla del ombligo.
Aaaaaay, cuántos recuerdos...
Está genial eso de limpiarse el ombligo de vez en cuando...
Sentarte a divagar, sin prisas, y encontrarte con las cosas del pasado, las de tu niñez o adolescencia, cuando eras más feliz que una perdiz y no tenías más preocupaciones que ingeniártelas para engañar a tus padres.
Un saludo.
Es verdad, es un asco, las pelusillas de las camisas se te quedan enganchadas a los pelos del omblig, porque yo en la panza tengo muchos pelos, y tengo un ombligo cóncavo muy grande.
BASTO: Cagon Diox
BASTOVINO: Me cago en un carro lleno de tomates, y en cada pepita un Diox.
BASTOPERDÍO: Po yo me cagon to puta mae, que é una santa, po no habemme dejao ni uno.
Me alegra saber que sigues cagándote bien... ;)
que poco cagas últimamente, pero que bueno es verte cagar.
Besis
Los Burmar Flash estaban bien pero a mí me molaba mucho más el ColaJet.
A veces va bien sacar todo a fuera!!
¡Qué suerte, un Amstrad CPC! Yo me tuve que conformar con un PCW de triste pantalla verdinegra.
pues el dia que descubras lo que hay detrás de las orejas...buffff... yo no digo ná!!
si lo tenés tapado no hay problema el tema es cuando a uno le gusta andar por la vida con el ombligo al aire entonces sí hay que tenerlo sin pelusita jaja!!!!!!!!!!! arriba los pupos hundidos! yo lo tengo redondito hundido y con piercing me encanta mostrarlo!