No me gustan los animales. No me gustan los charlatanes. No me gustan las mascotas. No me gustan los anuncios tontos. No me gustan los anuncios donde salen bestias hablando...

Con estas inclinaciones, supongo que a nadie le extrañará que no pueda tragar a Rizo, ese erizo embaucador y pedante que pretende vender seguros para coches. Me pregunto en qué estaría pensando el equipo de creadores que decidió plantar un erizo en esa colección de anuncios...

- Tenemos que proyectar una imagen de seguridad, buen servicio, ahorro, servicio diligente.
- ¡Ya lo tengo! ¡Un erizo!
- ¡Sí, es perfecto! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? Un erizo es ideal para vender seguros. Y vamos a llamarle Rizo, de e-Rizo.
- ¡Genial! ¡Qué ingeniosos somos!

Tampoco entiendo cómo los directivos de la aseguradora pudieron tragar con semejante bicho repelente. Será que no tengo ni puta idea de marketing.

Creo recordar que, al principio, sólo intentaba cruzar una carretera. ¡Lástima que, en ese primer anuncio, no lo hubiera atropellado algún coche! Total, se supone que tiene un buen seguro, ¿no? Lamentablemente, Rizo consiguió cruzar la carretera sin percances y se convirtió en el presentador de un mini-programa de televisión en que resolvía dudas los invitados. Ahí ya empezó a demostrar ser un engreído pomposo. Siempre daba la misma respuesta, sin apenas escuchar a su contertulio. A pesar de los malos resultados que tuvo ese consultorio, a Rizo se le subió la fama a la cabeza. Poco después, pudimos verlo endiosado, despreciando a un rebaño de periodistas que anhelaban una exclusiva. Por cierto, ¡qué mal está el periodismo en nuestro país!

De un tiempo a esta parte, estamos conociendo facetas más cotidianas de Rizo, con lo que cada día lo detestamos más. Nos lo han presentado en el gimnasio, presumiendo de tipazo e intentando ligar con una chavala. Además, la chica va y le dice "tú no estás nada mal". Justo lo que necesita alguien con el ego subido. Pero, sin lugar a dudas, el anuncio más infecto de Rizo ha sido el del psicoanalista argentino (¡vaya topicazo!). ¿Desde cuándo los erizos saben imitar acentos latinoamericanos? ¡Qué coraje da esa bola de púas cachondeándose del acento del psicólogo! Lo peor es que el argentino, en lugar de pegarle una patada en la boca, seguro que termina haciendo la llamada del ahorro. Imagino que se sintió cohibido con tanta cámara.

No hace falta que Rizo tenga un accidente y muera atropellado por un camión de dos toneladas -¿no hace falta?- pero sí que agradecería a los publicistas responsables de esta imagen corporativa que se empeñaran en buscar un final feliz para el erizo. Hasta entonces, me cago en Rizo, me cago en los publicistas, me cago en la chavala del gimnasio, me cago en los psicólogos argentinos, me cago en...

Me he quedado a gusto. Estoy mucho mejor.