Me cago en los oportunistas
El fin de semana pasado hubo procesiones en mi ciudad y fui a ver alguna. Soy agnóstico pero creo que hay algo más que religión en la Semana Santa. De lo contrario, no se entenderían esas muchedumbres cuando menos del 20% de la población española se declara católica practicante.
Las procesiones de Semana Santa son un ritual curioso. Lo más importante son los pasos, las representaciones de la pasión de Cristo (los niños, con su manera simple de ver las cosas, les llaman carrozas). Los pasos circulan por la ciudad sobre ruedas o sobre los hombros de sacrificados portantes que caminan arrastrando los pies a ritmo de tambores. Les acompañan penitentes, cofrades en general y una sección curiosa de armados (hombres vestidos como los antiguos soldados romanos). Entre tanto respeto por las tradiciones y por la religión, siempre surgen algunos oportunistas.
oportunismo.
(De oportuno).
1. m. Actitud o conducta sociopolítica, económica, etc., que prescinde en cierta medida de los principios fundamentales, tomando en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar. U. t. en sent. peyor.
2. m. Actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones.
Las cofradías suelen buscar personajes notables para llevar su bandera durante la procesión. Algunas veces, no les hace falta salir de su círculo próximo para encontrar algún conocido pero lo habitual es que tengan que acudir a los políticos, siempre prestos a cualquier acto público donde puedan aparentar. El viernes me cagué en todos los políticos que apadrinaban alguna cofradía. No sabían muy bien qué les había llevado a ese lugar pero tenían muy claro qué podían obtener: votos. En una procesión que transcurre con la máxima solemnidad y silencio, se dedicaban a saludar a diestro y siniestro como en la Cabalgata de Reyes, sólo les faltaba tirar caramelos. Sonreían como en un anuncio de Profidén, a la vez que inclinaban la cabeza ("vótame y te sonreiré más veces" parecía que dijeran). En realidad, seguro que murmuraban para sus adentros "Qué mal me cae este tipo… En fin, un voto es un voto".
Espero que los votantes de mi ciudad sean lo suficientemente inteligentes como para no dejarse llevar por un guiño durante la procesión de Semana Santa y escojan a sus representantes en función de otros criterios (a ser posible, en función del programa electoral y del equipo de gobierno propuesto por cada candidato). Por si acaso, yo me cago en los oportunistas.
Me he quedado a gusto… Estoy mucho mejor.










SodLogan dijo
Yo soy sevillano y aquí es horrorosa la cantidad de payasos que van año tras año a ver lo mismo que ven desde que nacieron. Lo peor es que muchos se emocionan y hasta lloran. Pero después bien que sueltan "cagon la vihen", "ostia puta", "cagon dio", etc. Flipante.
10 Abril 2007 | 08:00 PM