Hace cosa de un mes, un lector me sugería en el chat que me cagara en los cansinos. Enseguida me acordé de un excompañero de trabajo que siempre protestaba cuando su jefe le mandaba faena: "¡Qué cansino es!", decía. Nunca había oído esa expresión antes, por lo que mi entendimiento de la palabra "cansino" se basaba sólo en las situaciones en las que este chaval refunfuñaba. No sabía cómo cagarme en los cansinos, así que la sugerencia quedó ahí, aparcada, hasta que, ayer por la noche, viendo el telediario, me sorprendí con un: "¡qué cansinos son los políticos!". Me salió del alma. Y, además, aprendí a usar una palabra nueva.

Me cansan los políticos. Todos. Los grandes y los pequeños. Los que gobiernan y los de la oposición. Los estatales, los autonómicos y los municipales. Los que tienen edad para ocupar cargos y los jabatos que esperan ocuparlos algún día. Los que hablan mucho pero no dicen nada. Los que dicen mucho pero no hacen nada. Los que dicen una cosa y hacen otra. Los que hacen lo que les da la gana y los que deshacen lo poco que otros han hecho. Me cansan los políticos. Todos. Y me cago en ellos. Por cansinos.

Si me permitís, daré mi visión sobre la política española. Ante todo, tenemos un presidente que se parece a Míster Bean (eso da poca credibilidad); un jefe de la oposición que se mueve como un títere (diría incluso que piensa y habla como un títere); lloricas y mamones en los gobiernos autonómicos (ya lo dice el refrán); ayuntamientos dirigidos por corruptos que, como los gobernadores romanos, aprovechan su oportunidad para robar todo lo robable; partidos con vocación de pastores, sacando sus rebaños a pasear por la calle; satélites que hacen el trabajo sucio a los partidos; un parlamento donde se vocea y se patalea como en un estadio de fútbol; una prensa especializada (eso dicen ellos) que da más importancia a las palabras que a los hechos, fomentando que los políticos inviertan más en charlatanería que en acción política; expresidentes nostálgicos, que todavía gustan de unos minutos de gloria (el único jubilado cuya opinión me importa es Cruyff)… Y mientras, ¡la casa sin barrer! Con la cantidad de cosas por hacer que hay en este país, se pasan el día discutiendo:

[Unos] Yo lo haría mejor que tú si estuviera en tu lugar. ¡Abandona! ¡Déjame a mí!
[Otros] Pues yo creo que lo hago bastante bien. Tú lo hiciste peor. ¡De aquí no me sacan ni los GEO!
[El resto] En realidad, todos lo hacéis muy mal. Nosotros somos los mejores. ¡Oe, oe, oeee, oeeeee!

En unas semanas, tendremos elecciones otra vez y nos tocará soportar otra campaña electoral. Creo que voy a tener que dejar de leer periódicos y de mirar telediarios. Si no, igual me pongo enfermo por la cantidad de veces que me cago en los políticos. No puede ser bueno cagar tanto.

Me he quedado a gusto… Estoy mucho mejor.

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