Me cago en los profesionales que no se comprometen
Como muchos sabréis, amueblar un piso requiere paciencia y, en ocasiones, significa tener que confiar en un profesional para que te aconseje. Es la diferencia entre comprar productos y contratar servicios. Si vas a una agencia de viajes, en realidad no pagas por los billetes de avión, ni por el hotel, sino que pagas por el servicio de asesoramiento. Es un poco más caro, pero si no mereciera la pena, las agencias de viajes ya no existirían.
Para amueblar el dormitorio, confié en un decorador. Primer error: no me debería haber fiado de un tipo maloliente que, en lugar de dientes, tiene garbanzos y, en lugar de uñas, mejillones. Pero parecía que sabía lo que se decía, así que le encargué los muebles. Segundo error: quedamos en que "cuando me lleguen, ya te avisaré". ¡Qué tonto fui! Un buen profesional, comprometido, no habría propuesto ese tipo de trato. Habría fijado una fecha de entrega, me habría mantenido al corriente de cómo iba el trabajo y, finalmente, habría cumplido con lo pactado.
Lamentablemente, el tío no se comprometió en nada. Tenía que ser yo quien preguntaba semana a semana cuándo tendría los muebles. Cuando contestaba al teléfono, porque el muy cabrito muchas veces ni lo hacía, se excusaba con chorradas, y hacía responsable de cualquier retraso al taller que él mismo había subcontratado. Si uno quiere ganarse la vida como intermediario, lo mínimo que se le puede pedir es que no sea un simple correveidile. Habría llenado garrafas y garrafas de mierda si me hubiera dedicado a recoger toda la caca que, en mis sueños, le he echado encima.
Al empezar a trabajar, me enseñaron que un buen profesional no sólo debe colaborar en los proyectos que lleva a cabo. Además, tiene que comprometerse. La diferencia entre involucrarse y comprometerse es la misma que hay entre una gallina y un cerdo en un plato de huevos con beicon: la gallina se involucró; el cerdo se comprometió. Como consumidor, he aprendido la lección: a partir de ahora, basta de gallinas, sólo trabajaré con cerdos. Cuando contrate algún servicio, exigiré un contrato y un compromiso por parte del vendedor, con cláusulas de penalización por incumplimiento. De todos modos, me seguiré cagando en las gallinas, en los profesionales que no se comprometen.
Me he quedado a gusto… Estoy mucho mejor.








universozoe dijo
Incluso con el contrato en la mano y las clausulas de penalización hay que tener cuidado porque para conseguir que se cumpla el contrato si la empresa no está por la labor tendrás que ir a juicio, con lo que el tema no es muy agradable ni sencillo. Lo mejor es no entregar JAMAS ninguna cantidad por adelantado, si te encantan los muebles o lo que sea y no lo puedes conseguir en otro sitio donde no te pidan adelanto intenta darles lo mínimo, porque cuanto mas pagues menos podrás exigir después.
En el tema de decoración, reformas y si me apuras construcción en general está llenito de incompetentes es un mundo muuuuu duro: calidades, acabados, que las cosas lleguen en buen estado y razonablemente a tiempo.....
11 Febrero 2007 | 06:06 PM