Me cago en los pre-car-sos
De vez en cuando, me gusta inventar palabras. Aunque el idioma español tiene un rico vocabulario, lleno de matices, algunas veces me cuesta encontrar el término justo que define exactamente lo que pienso. En esos casos, en lugar de buscar en el diccionario, prefiero mezclar unas cuantas palabras que expresan parte de la idea que quiero decir y de ahí sale un nuevo vocablo.
Esto lo aprendí en el colegio, donde unos amigos se referían a algunas chicas como zordas. "¿Qué es eso de zorda?", pregunté yo. "Es una tipa gorda, cerda y zorra". ¡Qué capacidad de síntesis! Tres palabras de cinco letras dan lugar a otra igual de larga, pero que expresa muchísimo más: descripción física, higiénica y moral de un plumazo. Un juego divertido, sin duda.
Una de las palabras que he inventado más recientemente es precarso. Un precarso es una persona previsible, carca y sosa. Necesitaba tener esos tres conceptos juntos para poder cagarme, de una sola sentada, en quienes encajan con esta descripción.
Me cago en los previsibles, porque no sorprenden. Una vez has conocido a una persona previsible en tres o cuatro situaciones complejas, te puedes hacer una idea muy clara de cómo reaccionará ante cualquier asunto. Conversar con una persona previsible se me hace aburrido, porque, en función del tono, matiz o palabras clave de mis argumentos, ya sé cómo replicará el otro. Un amigo invisible tendría más creatividad que algunos previsibles que conozco.
Me cago en los carcas, porque impiden el progreso. Encuentro a menudo frases en el trabajo como "es que esto siempre lo hemos hecho así" o "la gente no va a aceptar bien ese cambio". Esa actitud carca, anticuada y reticente a los cambios no me gusta. Pienso qué sería del mundo si todos fuéramos igual de carcas y me alegro de no serlo.
Y me cago en los sosos, porque no tienen sentido del humor. Tal como os contaba hace un tiempo, a menudo me ha tocado, y me toca, comer con gente que no he elegido. Algunos son sosos. ¡Qué suplicio! Bromas no entendidas, indirectas que caen en saco roto, prometedores temas de conversación que quedan fulminados con un par de monosílabos… Un rollo, vaya. Dicen que más vale solo que mal acompañado. En estos casos, lo suscribo completamente.
Me he quedado a gusto… Estoy mucho mejor.







Chú dijo
"Un amigo invisible tendría más creatividad que algunos previsibles que conozco." xD
¿Sabes que tener un amigo invisible es signo de que algo no va bien dentro de tu cabecita?
Saludos pequeño Cago en tó.
28 Enero 2007 | 12:23 AM