Me cago en las palomas
Iba paseando tranquilamente por la calle cuando he notado que algo me caía en la coronilla. El cielo azul me ha hecho dudar. No hay nubes, no llueve, ¿qué es eso que tengo en la cabeza? El suelo está seco: no es un vecino incívico regando las plantas de su balcón en horario inconveniente. Noto el líquido regalimando hacia la nuca: no es algo sólido que estuviera volando o cayendo. Temiendo lo peor, lo toco… ¡Me cago en las palomas! Es la ley del Talión: ojo por ojo y diente por diente. Si las palomas se cagan en mí, yo me cago en ellas.
Y me pregunto: ¿por qué existen las palomas? ¿Cambiaría mucho el mundo si desaparecieran todas de la noche a la mañana? No se alimentan de animales que pudieran convertirse en plaga de no tener depredadores. No son alimento de otras especies que pudieran echarlas de menos. Sólo son un eslabón aislado en la cadena alimenticia, que causa muchos problemas en los núcleos urbanos.
Anidan en los edificios, produciendo molestias con el ruido y acumulación de excrementos (fuente de parásitos y transmisión de enfermedades). Defecan por las fachadas (ensuciando terrazas y ropa tendida). En los tejados, obturan las canales de evacuación de aguas pluviales (acumulación de palomina, plumas, ejemplares muertos). ¡Que alguien termine con esta invasión, por favor!
Los niños y los viejos encontrarán otras distracciones. No es imprescindible corretear tras ellas o alimentarlas para tener una infancia o vejez felices. Que eso no sea un impedimento para eliminar esos sucios animales de las ciudades.
Me he quedado a gusto… Estoy mucho mejor.






MAG dijo
Cuanta razón tienes...
el problema de eliminarlas sería el toparse con las dichosas protectoras de animales, muchas veces más preocupadas de estúpidos animalejos antes que de las personas (y eso que somos un animal más).
Yo amplío mi defecación (que espero sea viscosa y maloliente), yo me cago en las protectoras de animales!
7 Noviembre 2006 | 06:16 PM