De niño recuerdo haber dicho alguna vez (no sé exactamente por qué) "menos mal, que nos queda Portugal". Ahora me alegro de poder decir "menos mal, que termina la campaña electoral".
Qué poco nivel demuestran los políticos cuando nos tratan como a meros consumidores. Durante los mítines, el orador de turno va diciendo que su partido es mejor que los demás, atribuyéndose valores que automáticamente niega a los otros. Hasta que un regidor atento le advierte de que está saliendo en televisión. Imagino que en ese momento se enciende una bombilla roja y orador empieza con su discurso de frases hechas. Un discurso refinado poco a poco a base de varios años e infinidad de tópicos. De hecho, la televisión sigue a los candidatos, pero ellos cada día dicen lo mismo en el momento en que el realizador del telediario les "pincha".
Me cago en esta manera de hacer política. Una actividad que debería ser una noble entrega hacia los demás se ha convertido en la persecución de un trono (un sueldo, una red de contactos…) a cualquier precio. La campaña electoral no es más que una colección de anuncios publicitarios. Y los políticos, una serie de colonias, coches, detergentes o cualquier otro producto material que los publicistas intentan colocarnos. El problema es que si no estamos satisfechos con el "producto", no hay derecho a devolución: nos lo tenemos que quedar durante cuatro años.
Mañana debería reflexionar y resolver a quién votaré el miércoles. Difícil tarea, porque, durante esta campaña electoral, me he cagado en todos los cabeza de lista por lo menos cinco veces. Creo que me abstendré, como de costumbre, hasta que aparezca una clase de políticos que piensen más en explicar su programa que en pactos, cargos y mariconadas varias.
Me he quedado a gusto… Estoy mucho mejor.






Difícil eso que pides. Los políticos perdieron hace mucho tiempo, esa filosofía de bien al pueblo y luchar por mejoras sociales. Ahora la mejora social es la propia y si pueden ser mejoras económicas MEJOR.
Muy bueno eso de la comparación con productos publicitarios. Muy bueno !!!!!
Tranki, y suerte con la votación. A mi me la trae un poco floja. No soy catalán, pero espero que elijais bien, porque estos añitos atrás ha sido de vergüenza ajena total.
Un Saludo
Gran análisis de la situación política actual que no sólo corresponde a Cataluña sino al resto de España también
El día que los políticos hagan una gestión como la harían los directivos una empresa privada (seria) todo irá mucho mejor, aunque no creo que eso ocurran nunca así que yo también seguiré absteniéndome.
Pablo C, memos mal que has puesto entre parentesis "empresa privada (seria)" ya habia pensado en Gescartera o Forum Filatelico...
Hola Oli!
Yo si soy catalana y la verdad es que, aunque estoy completamente de acuerdo con todo lo dicho por "cago en tó" y pienso que los políticos, aquí y fuera de aquí, han convertido el tema en un circo de payasos, no "me la trae floja" lo que suceda en mi mundo y por ello intento no abstenerme a ejercer un derecho que no siempre hemos tenido y ahora si tenemos.
Por otro lado, no sé porque sientes vergüenza ajena porque yo siendo de aquí no la siento ni ajena ni propia. Lo cierto es que los votantes no somos responsables de que los candidatos una vez elegidos nos defrauden. Además, se puede decir tranquilamente que tanto el panorama político actual español, centrado en un rifi-rafe estúpido entre gobernantes y oposición, como el de hace unos años no es que sea precisamente poco vergonzoso.
Un saludo!
Yo también me cago en la campaña electoral, en la política en general y en la indiferencia de algunas personas.
La abstención es un derecho, pero mejor ejercer el derecho al voto votando en blanco.
Totalmente de acuerdo contigo Neverlan
Estoy de acuerdo contigo de acuerdo pero es que para alguien de provincias como yo, me jode como copan minutos en los medios con las siguientes elecciones :
las catalanas
las gallegas
las vascas
la madrileñas (y dobles la última vez).
¿No las pueden hacer cuando todo el mundo? O que nos dejen en paz a los demás...el caso es estar todo el día en la tele y parecer que ciertas comunidades son más que el resto, como si no les bastase ya con lo que aguantamos por las las exigencias de minorías.