La Coctelera

Cago en tó

Una forma de liberar adrenalina como otra cualquiera

4 Diciembre 2008

Me cago en Telecinco

No me enrollaré con preámbulos. Paso directamente a dar las razones por la que me cago en Telecinco.

  1. Por incumplir sistemáticamente el horario de inicio de casi todos sus programas.
  2. Por invertir en delincuentes como Roldán o Cachuli.
  3. Por defenderse de las críticas diciendo que "todos querrían hacer lo mismo".
  4. Por lo cansinos que fueron con Los Serrano y están siendo con Yo soy Bea.
  5. Por exprimir las naranjas incluso cuando ya sólo dan zumo de calidad muy discutible.
  6. Por convertir OT en una teletienda.
  7. Por no aceptar las críticas de laSexta esgrimiendo propiedad intelectual. ¿Intelectual de qué?
  8. Por impedir que YouTube aloje imágenes de sus programas.
  9. Por pasar tanto tiempo en los juzgados (denunciando y siendo denunciados).
  10. Por no permitir que Jordi González se fuera a Australia cuando dejó 8tv.
  11. Por el puto access prime time que pusieron de moda.
  12. Por la zafiedad de Aída y Escenas de matrimonio.
  13. Por producir dos series de médicos al mismo tiempo. Al final, uno ya no sabe qué está viendo.
  14. Por la palabrería vacía de sus 12 meses, 12 causas.
  15. Por su hipocresía en casos como el de Julieta Santander y Antonio Puerta.
  16. Por rellenar los telediarios con noticias tontas de Fórmula1 mientras tuvieron los derechos.
  17. Por pescar en río revuelto a raíz de la guerra del fútbol.
  18. Por emitir más anuncios de lo legalmente permitido.
  19. Por la publicidad encubierta de "programas" como 100% Sun o Mi cartera de inversión.
  20. Por los titulares cebo de Está pasando.
  21. Por confundir “reportaje” con “refrito”.
  22. Por la rabia que dan Emilio Pineda y Paqui Peña.
  23. Por utilizar sus canales de TDT como una mera redifusión de series pasadas de moda.
  24. Por timar a los ingenuos con su Noche de suerte.

Ahora no se me ocurren más cosas... ¿a vosotros?

Me he quedado a gusto... Estoy mucho mejor.

Tags: television

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9 Mayo 2008

Me cago en la lluvia (de hoy)

Pues sí, hoy me caso y llueve. Llueve todo lo que no ha llovido todos estos meses de puta sequía. Desde el domingo pasado, todas las previsiones lo anticipaban. Hemos tenido tiempo para hacernos a la idea pero eso no quita que esté jodido. Mejor dicho, cabreado. Bueno, irritado. ¡Qué coño, estoy cagándome en todo!

Me lo tomo de la forma más positiva que puedo. Seguro que también lo pasaremos bien pero uno quiere que el día de su boda la gente no tenga que ir con paraguas y esquivando charcos. Me cago en la lluvia. Por lo menos, en la lluvia de hoy. La borrasca de los cojones tenía que descargar precisamente hoy sobre mi ciudad.

¿Y los hombres del tiempo? Y las mujeres, claro, no quiero que nadie se quede sin mi dedicatoria. Fallan más que Andrés Montes retransmitiendo un partido de fútbol y hoy, justo hoy, han tenido que acertar. Será que era demasiado evidente que hoy iba a llover. Me cago en la leche... en la leche que mamaron.

Tampoco querría olvidarme de las monjas clarisas. ¡Vaya chiringuito tienen montado! Huevos gratis todo el año a cambio de la falsa promesa de garantizar buen tiempo. ¡Cuatro docenas de huevos llevaron mis padres! Me cago en lo crédulos que somos en este país. Está demostrado que esas monjas no saben rezar o es que rezar no sirve para nada cuando se trata de implorar sol.

En fin, respiraciones. Calma. Dejando la lluvia de lado, todo saldrá perfectamente. Será un día que no olvidaremos y todos los invitados se sentirán a gusto y disfrutarán de la fiesta. Si es que no resbalan por la calle y se caen de culo sobre el suelo mojado…

Me he quedado a gusto… Estoy mucho mejor.

Tags: boda, lluvia

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30 Abril 2008

Me cago en los 4 fantásticos

Fin de ciclo”. A mi entender, MARCA lo resume con mucho acierto. Al llegar a la presidencia, Laporta lideró un cambio de ciclo que transformó por completo al equipillo en el que se había convertido el Barça. Después de varias temporadas de vacas flacas, llegaron los títulos: dos ligas y una copa de Europa. Teniendo en cuenta que, en promedio, el Barça consigue estos resultados una vez cada cincuenta años, fueron tiempos de gloria.


Teníamos una vaca preciosa, con unas ubres enormes, recorridas por venas prominentes. Parecía que habría leche para años pero, a pesar de las expectativas, se le han secado las tetas. Llevamos dos años exprimiendo los pezones de la pobre vaca y no cae ni gota. Nada de nada.

¿Por qué? En realidad, no tengo ni puta idea pero, como opinar sobre fútbol es fácil y barato, lo haré. Creo que la mayoría de jugadores de la actual plantilla ya no tienen la ambición necesaria para seguir ganando títulos. Decían los de Pirelli que “la potencia, sin control, no sirve de nada”. Retocaría este eslogan para aplicarlo al Barça: el control, sin potencia, no sirve de nada. En los 180 minutos de la eliminatoria contra el Manchester, y es sólo un ejemplo reciente, el Barça habrá chutado cuatro o cinco veces contra la portería rival y nunca ha llegado a inquietar a Van der Sar. Lástima que el fútbol consiste en marcar más goles que el rival...

No culpo al entrenador, ni a la mayoría de jugadores. Creo que han hecho un trabajo aceptable. Mis críticas van enfocadas hacia los delanteros, esos malditos 4 Fantásticos, y quienes se empeñaron en conseguir una colección de cromos en lugar de un equipo. Laporta y Beguiristain no supieron aprender de los errores de Florentino y han seguido su política de “Henries y Bojanes”. ¿Dónde están ahora los 4 Fantásticos?

Eto'o: Pobre. Quién le ha visto y quién le ve. Le llamaban gacela negra por su carrera veloz y elegante. Pues, ahora mismo, esta gacela sería presa fácil en la sabana africana.
Messi: Algo pasa con Messi. No es normal que un chaval de 20 años haya tenido tantas lesiones. No sé si tanto chute hormonal tendrá algo que ver pero su fragilidad es sospechosa.
Henry: Él no tiene la culpa. Él tenía que aceptar la oferta del Barça. Era una irresponsabilidad no hacerlo. Los locos fueron quienes ofrecieron cuatro años de contrato a una ex-estrella del fútbol.
Ronaldinho: Jubilado antes de llegar a los treinta. Tal como hicieron algunos compatriotas suyos, con su actitud, ha renunciado a entrar en el club de los cinco mejores jugadores de la historia.

En fin, que me cago en los 4 Fantásticos y en su puta madre. Lo único que nos queda es luchar por no terminar a veinte puntos del Real Madrid en la Liga y confiar en que quienes lleguen el año que viene le echen más huevos al asunto.


Me he quedado a gusto... Estoy mucho mejor.

Tags: deportes, futbol

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23 Abril 2008

Me cago en la pelusilla del ombligo

Hoy ha sido un día extraordinario. He hecho algo que, probablemente, haré dos o tres veces en toda mi vida: me he mirado el ombligo. ¡Qué sorpresa más desagradable! En el mundo, hay dos clases de personas: las que tienen un ombligo-bulto y las que tienen un ombligo-hueco. Yo estoy en el segundo grupo y, por lo tanto, se me acumula pelusilla en el agujero. Todavía me da repelús cuando lo recuerdo...


He frotado un poco para ver si salía rápido. ¡Qué va! Parecía enganchado con pegamento. He tenido que utilizar unas pinzas para descorchar. Lamentablemente, sólo era el primer paso. Después de la primera capa de pelusilla, se ha asomado un pelo. Al estirarlo, se ha asomado un mechón. Mi sorpresa iba en aumento y casi me da algo cuando, después de estirar el segundo mechón, ha aparecido un hilo de color naranja. ¿Todo eso tenía guardado en el ombligo? ¡Me cago en mi anatomía! Nunca he me creído guarro pero quizás tengo que reconsiderarlo.


Es increíble. Después del hilo naranja, sale una hebra verde. Empiezo a sentirme como esos magos baratos que sacan interminables cintas coloradas por la boca. El hilo verde está como enganchado. Me da miedo estirar demasiado fuerte. ¿Y si me arranco el ombligo? Al final, me armo de valor y ¡zas! ¿Cómo puede ser? Me ha salido la cabellera de un click de Famobil. Y pensar que pasé mi infancia simulando que el grumete del barco pirata había sido atacado por una tribu indígena que extraía el cerebro a sus capturas...


Si esto hubiera terminado aquí, no me habría animado a escribir (qué olvidado tengo el blog, por cierto) pero es que ha habido más. Después de la peluca del click, me ha salido un caramelo Pez, un pin de Maguila Gorila, una tecla del Amstrad CPC 464, unas gafas de bucear, un chicle Cheiw de fresa ácida, una sierra de marquetería, una Botilde, un tebeo de El Capitán Trueno, el húmero del juego Operación, un recambio de tinta para Rotring, un Burmar Flax de cola, un cartabón y una moneda de 25 pesetas del Mundial'82. ¡Qué flipe!

¿Conclusión? Que me cago en mí por haber acumulado tanta mierda en mi interior. Pero también me cago en las chucherías de hoy en día. Y en los cómics en los que no terminan ganando los buenos. Y en los diseñadores de mascotas de ahora. Y en los transportadores de ángulos. Pero, sobre todo, me cago en el paso del tiempo. Ver todos esos recuerdos saliendo de mi ombligo me ha hecho recordar que me estoy haciendo mayor.

Me he quedado a gusto... Estoy mucho mejor.

Tags: nostalgia

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27 Febrero 2008

Me cago en los debates electorales

Ya dije alguna vez que me cansan los políticos de hoy en día. También me cagué en la campaña electoral cuando sufrimos elecciones autonómicas en Cataluña (¡cómo pasa el tiempo!). En esta ocasión, nos abordan con una práctica que había estado felizmente olvidada durante quince años: los debates electorales. ¡Vaya tomadura de pelo!

¿Para qué debería servir un debate electoral? La misma palabra lo dice, ¿no? Dos tipos (o varios) presentan sus respectivos programas, lo discuten, argumentan y defienden sus ideas con el objetivo de reafirmar a los convencidos y de convencer a los indecisos. ¿Y qué es lo que nos encontramos? Dos tipos (y sólo dos) enseñando gráficas incomprensibles -incluso falsas-, repitiendo sus discursos cansinos de siempre y actuando ante las cámaras tal como les han intentado enseñar una panda de psicólogos durante tres semanas. ¿Por qué me cago en los debates electorales? Hay varios motivos. A continuación los explico.


Me cago en los protagonistas del debate: los partidos políticos. Por un lado, el PP. La debacle de UCD permitió refundar la Alianza para crear el Partido: un éxito de consolidación de ideas. ¿En qué ha quedado? En un gran partido que defiende una política liberal, diría que casi mercantil, en aspectos como el de la lengua y, al mismo tiempo, se muestra más conservador que la propia iglesia católica en la defensa de los valores cristianos tradicionales. O se es liberal o se es democristiano, digo yo. Por otro lado, el PSOE, con la típica hipocresía izquierdista de predicar una cosa y actuar de otra forma; y apropiándose de valores sin dueño como el progreso o el estado del bienestar. Así no hay quien se pueda fiar de nadie.

Me cago en el lenguaje no verbal. Me imagino a Zapatero y a Rajoy recibiendo clases de comunicación no verbal. En cuestión de unas pocas semanas, una tropa de especialistas les habrá adoctrinado, recordándoles qué gestos transmiten confianza y cuáles pueden interpretarse negativamente. No es que no crea en esas teorías, al contrario. De todos modos, pienso que, aunque algo se puede llegar a entrenar o mejorar, las aptitudes comunicativas son prácticamente innatas. Si no se llega a interiorizar lo aprendido, no sirve de nada. Por eso, cuando un político termina estando más pendiente de sus gestos que de lo que dice u oye, se convierte en un aprendiz de actor, en un pelele que tiene que recitar un guión con una determinada pose. Me cago en esa falta de naturalidad.

Me cago en el formato de "no agresión". En estos debates tan encorsetados, Zapatero y Rajoy no pueden hacer más que recitar su discurso sin escuchar al oponente. Llevan las preguntas preparadas de casa (¿qué mérito tiene eso?) y disponen de una batería de datos que sacan rápidamente de la chistera cuando el adversario pronuncia determinadas palabras clave. Creo que, tanto el uno como el otro, están capacitados para debatir con menos reglas y más autenticidad.

Me cago en los datos también. Parece que un argumento soportado en números es automáticamente más creible. Es una verdad a medias (es decir, una trola). Cualquier estadística, mostrándola en números absolutos o relativos, escogiendo unos periodos de tiempo ligeramente desviados, puede terminar diciendo una cosa o justo la contraria. Si hay que presentar datos en el debate, que los expliquen pero bien. No puede ser que los debatientes parezcan esclavos del PowerPoint enseñando gráficas como locos y sin llegar a interpretar sus dibujitos. “Es que no habría tiempo para todo”, dirán algunos. Pues en eso me cago. Por intentar hacer las cosas rápido, se terminan haciendo mal. Para eso, mejor no hacerlas.

Me cago en la búsqueda de un ganador. ¿Por qué tiene que haber vencedor en un debate electoral? En un partido de fútbol, está claro: gana el que marca más goles. En un debate, ¿cómo se sabe eso? En teoría, gana quien logra convencer a más indecisos, puesto que ése es el objetivo del debate. ¿Y cómo medimos eso? Pues no se puede. No se puede conocer el número de indecisos que, gracias a un debate electoral, han salido de dudas. Si no se puede saber el ganador con un método fiable, ¿cómo se decide? Hay dos posibilidades: encuestas y análisis. Igual de nefastas las dos...

Me cago en las encuestas. ¿Es que nadie se da cuenta de que la gente, en las encuestas, miente? Mentimos en las encuestas sobre consumo o hábitos sexuales. ¿Cómo no vamos a mentir sobre política, algo mucho más íntimo? Si me llegan a llamar a casa cuando terminó el debate, les habría dicho que ganó la santa madre de Campo Vidal, que estaría muy contenta por lo bien que habló su hijito. ¿Por qué son necesarios tantos sondeos, encuestas, barómetros y hostias en vinagre? La encuesta buena será la del 9 de marzo. Hasta entonces, cualquier sondeo sólo sirve para quemar dinero.

También me cago en los análisis posteriores al debate. Volviendo al símil futbolístico, imaginaos una falta al borde del área. Estáis viendo el partido en casa con unos amigachos. ¿Ha sido penalti? Pues depende. Los aficionados del equipo defensor verán la falta claramente dos palmos fuera del área. Sin embargo, los partidarios del atacante no dudarán que el contacto se produce sobre la divisoria: penalti de libro. Lo mismo pasa con las valoraciones de un debate. Cada analista y cada medio, sólo ve lo que quiere ver. Nadie es capaz de abstraerse de sus propias convicciones y de evaluar objetivamente los hechos. No se puede ser juez y parte. Sólo alguien a quien no le importe la política y que no vaya a votar puede ser lo suficientemente neutral como para valorar quién ha defendido mejor sus ideas durante el debate. Como esas personas no ven los debates, no hay analista cuyo análisis me valga. Ni siquiera mi propia opinión me sirve.

Y me cago en el bipartidismo. Diréis que funciona en EEUU, por ejemplo. Que muchas opciones políticas llegarían a confundir a los ciudadanos porque somos imbéciles. O que la opción de tener sólo dos partidos grandes es la menos mala. Pues yo no lo veo así. Creo que, cuantos más partidos representados en el congreso haya, más plurales serán las leyes que se desarrollen. Creo en el trabajo en equipo, constructivo y participativo. Y, para eso, cuantos más colaboradores haya, mejor. Un debate entre sólo dos partidos engrandece a los contendientes pero empobrece las conclusiones.

Me he quedado a gusto... Estoy mucho mejor.

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4 Septiembre 2007

Me cago en Rizo

No me gustan los animales. No me gustan los charlatanes. No me gustan las mascotas. No me gustan los anuncios tontos. No me gustan los anuncios donde salen bestias hablando...

Con estas inclinaciones, supongo que a nadie le extrañará que no pueda tragar a Rizo, ese erizo embaucador y pedante que pretende vender seguros para coches. Me pregunto en qué estaría pensando el equipo de creadores que decidió plantar un erizo en esa colección de anuncios...

- Tenemos que proyectar una imagen de seguridad, buen servicio, ahorro, servicio diligente.
- ¡Ya lo tengo! ¡Un erizo!
- ¡Sí, es perfecto! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? Un erizo es ideal para vender seguros. Y vamos a llamarle Rizo, de e-Rizo.
- ¡Genial! ¡Qué ingeniosos somos!

Tampoco entiendo cómo los directivos de la aseguradora pudieron tragar con semejante bicho repelente. Será que no tengo ni puta idea de marketing.

Creo recordar que, al principio, sólo intentaba cruzar una carretera. ¡Lástima que, en ese primer anuncio, no lo hubiera atropellado algún coche! Total, se supone que tiene un buen seguro, ¿no? Lamentablemente, Rizo consiguió cruzar la carretera sin percances y se convirtió en el presentador de un mini-programa de televisión en que resolvía dudas los invitados. Ahí ya empezó a demostrar ser un engreído pomposo. Siempre daba la misma respuesta, sin apenas escuchar a su contertulio. A pesar de los malos resultados que tuvo ese consultorio, a Rizo se le subió la fama a la cabeza. Poco después, pudimos verlo endiosado, despreciando a un rebaño de periodistas que anhelaban una exclusiva. Por cierto, ¡qué mal está el periodismo en nuestro país!

De un tiempo a esta parte, estamos conociendo facetas más cotidianas de Rizo, con lo que cada día lo detestamos más. Nos lo han presentado en el gimnasio, presumiendo de tipazo e intentando ligar con una chavala. Además, la chica va y le dice "tú no estás nada mal". Justo lo que necesita alguien con el ego subido. Pero, sin lugar a dudas, el anuncio más infecto de Rizo ha sido el del psicoanalista argentino (¡vaya topicazo!). ¿Desde cuándo los erizos saben imitar acentos latinoamericanos? ¡Qué coraje da esa bola de púas cachondeándose del acento del psicólogo! Lo peor es que el argentino, en lugar de pegarle una patada en la boca, seguro que termina haciendo la llamada del ahorro. Imagino que se sintió cohibido con tanta cámara.

No hace falta que Rizo tenga un accidente y muera atropellado por un camión de dos toneladas -¿no hace falta?- pero sí que agradecería a los publicistas responsables de esta imagen corporativa que se empeñaran en buscar un final feliz para el erizo. Hasta entonces, me cago en Rizo, me cago en los publicistas, me cago en la chavala del gimnasio, me cago en los psicólogos argentinos, me cago en...

Me he quedado a gusto. Estoy mucho mejor.

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21 Agosto 2007

Me cago en los falsos ecologistas

Hola, amigos. Disculpad que haya estado tanto tiempo sin escribir. No sé si podré volver a hacerlo asiduamente pero hoy he encontrado un hueco y un tema motivador: la captura del tiburón de Tarragona.

Personalmente, me ha parecido una excelente noticia. Más que nada, porque no creo que hubiera otras soluciones razonables distintas al desalojo. He decidido recuperar esa vieja costumbre de cagarme en todo al leer algunos comentarios publicados en la prensa. Unos ejemplos:

Pobre animal. Dejadle vivir en paz en su hábitat, que es el mar.
¿Desde cuándo el hábitat de los tiburones es la orilla de la playa? Este caso tiene que ser investigado. O bien el tiburón está enfermo o bien algún desaprensivo que lo criaba en un acuario lo soltó al mar al ver que ya no podía mantenerlo.

Pobrecito. ¡Qué lástima de tiburón si no es peligroso!
Un tiburón gris te puede arrancar un brazo de un mordisco, por eso había bandera roja en la playa. ¿Qué se tendría que haber hecho? ¿Era mejor tentar a la suerte cruzando los dedos para que el tiburón, en un mal día, no lisiara a nadie?

¿Dónde están esos catalanes antitaurinos?
Hay que ser gilipollas para mezclar churras y merinas de esa forma.

Vaya chapuza de captura de los señores expertos.
Ya salió el listo que todo lo sabe. Los más ignorantes sobre este asunto (sin duda, los más osados) han propuesto alternativas al traslado al acuario de Barcelona. Yo no tengo ni puta idea de cuál era la mejor solución pero, precisamente por eso, imagino que quienes saben de esto habrán actuado con profesionalidad.

Leyendo este tipo de comentarios, no puedo hacer otra cosa que cagarme en la demagogia y, por extensión, en todos esos ecologistas plañideros, que prefieren que un tiburón desorientado siga amenazando bañistas, en lugar de que sea tratado en una clínica para animales. Si todo va bien, el escualo se recuperará en unos días y será liberado en alta mar.

Me he quedado a gusto... Estoy mucho mejor.

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10 Abril 2007

Me cago en los oportunistas

El fin de semana pasado hubo procesiones en mi ciudad y fui a ver alguna. Soy agnóstico pero creo que hay algo más que religión en la Semana Santa. De lo contrario, no se entenderían esas muchedumbres cuando menos del 20% de la población española se declara católica practicante.

Las procesiones de Semana Santa son un ritual curioso. Lo más importante son los pasos, las representaciones de la pasión de Cristo (los niños, con su manera simple de ver las cosas, les llaman carrozas). Los pasos circulan por la ciudad sobre ruedas o sobre los hombros de sacrificados portantes que caminan arrastrando los pies a ritmo de tambores. Les acompañan penitentes, cofrades en general y una sección curiosa de armados (hombres vestidos como los antiguos soldados romanos). Entre tanto respeto por las tradiciones y por la religión, siempre surgen algunos oportunistas.

oportunismo.
(De oportuno).
1. m. Actitud o conducta sociopolítica, económica, etc., que prescinde en cierta medida de los principios fundamentales, tomando en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar. U. t. en sent. peyor.
2. m. Actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones.

Las cofradías suelen buscar personajes notables para llevar su bandera durante la procesión. Algunas veces, no les hace falta salir de su círculo próximo para encontrar algún conocido pero lo habitual es que tengan que acudir a los políticos, siempre prestos a cualquier acto público donde puedan aparentar. El viernes me cagué en todos los políticos que apadrinaban alguna cofradía. No sabían muy bien qué les había llevado a ese lugar pero tenían muy claro qué podían obtener: votos. En una procesión que transcurre con la máxima solemnidad y silencio, se dedicaban a saludar a diestro y siniestro como en la Cabalgata de Reyes, sólo les faltaba tirar caramelos. Sonreían como en un anuncio de Profidén, a la vez que inclinaban la cabeza ("vótame y te sonreiré más veces" parecía que dijeran). En realidad, seguro que murmuraban para sus adentros "Qué mal me cae este tipo… En fin, un voto es un voto".

Espero que los votantes de mi ciudad sean lo suficientemente inteligentes como para no dejarse llevar por un guiño durante la procesión de Semana Santa y escojan a sus representantes en función de otros criterios (a ser posible, en función del programa electoral y del equipo de gobierno propuesto por cada candidato). Por si acaso, yo me cago en los oportunistas.

Me he quedado a gusto… Estoy mucho mejor.

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